viernes, 11 de diciembre de 2009

¿Ciudades saludables?

ROBERTO QUIROGA


La parcelación y regulación de los espacios públicos y privados empieza a ser preocupante en las ciudades modernas. Ya casi nos hemos acostumbrado a los letreros de propiedad privada en las nuevas urbanizaciones, espacios que la mayoría de las veces se convierten en lugares lúgubres, mohosos y totalmente desaprovechados por la obsesión de sus propietarios por delimitar su territorio, cual vaquero del Lejano Oeste conquistando su parcela de tierra prometida. Pero la cosa ya es, si cabe, más grave cuando esta parcelación y prohibiciones se trasladan al ámbito de lo público. La instantánea de arriba está tomada en un parque público de un barrio de Gijón, es imprescindible añadir que el citado parque es, en extensión, más grande que un campo de fútbol? Con todo esplendor en varios puntos de este espacio público (insistimos en lo de público) figuran sendas señales como las que aquí aparecen dejándoles bien claro a todos los niños del lugar que no son bien recibidos ni con sus pelotas, ni con sus bicicletas. Ya no vamos a mencionar el mal gusto que produce la inevitable comparación que se establece entre los niños y los perros, a los cuales se les pone la misma vara de medir por las molestias que producen, unos con sus cacas y otros con sus juegos, ¡manda narices la comparación!

Podemos hacer de todo esto un análisis desde diferentes ópticas, desde los derechos sociales, desde el urbanismo, desde el ocio y el tiempo libre, desde el deporte? y también desde la salud.

Desde los años 70, tras importantes trabajos en el ámbito de la promoción de la salud como el «informe Lalonde» o, posteriormente, la Declaración de Salud para todos en el año 2000, se ha pretendido intensificar las políticas desde el ámbito municipal orientadas a mejorar las condiciones de salud de los ciudadanos, algunos lo han llamado la nueva salud pública. Ha quedado patente ya desde el siglo XVIII a través de numerosos estudios, sobre todo ingleses, que el nivel de salud de una población está directamente relacionada con los factores ambientales que la rodean (incluyendo factores económicos, sociales, demográficos etcétera)

La OMS y los estados miembros asumieron hace ya más de veinte años la responsabilidad de desarrollar el movimiento de las Ciudades Saludables (Healthy Cities).

Básicamente este movimiento plantea la necesidad de establecer políticas coherentes con la protección y promoción de la salud de los ciudadanos. Plantea la necesidad de la coordinación intra e interinstitucional, la formación, así como cauces de participación ciudadana que contribuyan a lo que de forma genérica se llama «poner la salud en la agenda». De todo esto surgen los conocidos planes de salud, los consejos de salud, entre otras fórmulas, las cuales podemos decir, visto lo visto, que se han quedado en agua de borrajas.

Porque, qué explicación puede haber para que en un parque público, abierto, grande y espacioso se prohíba a los niños jugar a la pelota y andar en bici. ¿Puede haber una intervención más desastrosa en salud? ¿Acaso no estamos influyendo de forma negativa con estas prohibiciones en la salud de los niños? ¿A qué los estamos acostumbrando, por tanto? A una vida sedentaria, a un concepto del juego reducido a espacios cerrados, acotados etcétera. Está claro que la sociedad ha cambiado, que el concepto de «calle» no es el mismo que hace años, que los coches han ganado el espacio a las personas, etcétera. Pero no es menos cierto que estamos en la obligación moral y también político-social de recuperar todo esto para nuestros hijos, incluida la perspectiva de salud. Ya que, por un lado, estamos reconociendo la preocupante situación de salud infantil respecto a la obesidad, a la vida sedentaria (videojuegos), la falta de tiempo de los padres para acompañar a los hijos a espacios abiertos? y, por otro, estamos reduciendo a la mínima expresión los espacios de expansión y juego de los más pequeños.

Y por más que pudiéramos justificar estas intervenciones, ya no sólo desde el ámbito municipal, sino también desde las asociaciones vecinales, las AMPA, etcétera, que es evidente que son complacientes con estas intervenciones (no hemos oído aún lo contrario), no podemos dejar de plantearnos cuál es el problema para que los niños no puedan jugar a la pelota en un parque. ¿Puede ser porque molestan a los ancianos que también quieren disfrutar de un espacio tranquilo al aire libre? Pues estamos en la obligación de resolver esto de una forma equilibrada y no volcando la balanza hacia uno de los lados. Habilitemos espacios en los propios parques? con setos, vallas o distribuyamos las zonas de bancos y las de juegos de alguna manera que sean compatibles, pero no podemos prohibir a unos para el relax de otros?

Otro razonamiento puede ser que hay carreteras cerca del parque, lo cual implica otro riesgo?, bien, una vez más, en vez de educar a los conductores, poner badenes, reducir la velocidad, semipeatonalizar la zona, etcétera, pues les decimos a los niños que no traigan sus pelotas?, que los coches tienen prioridad.

Es evidente que este modelo de ciudad y de políticas en salud no es, ni mucho menos, sostenible, ni coherente. O introducimos todos los determinantes de salud (economía, urbanismo, ocio. . .) como elementos a igual nivel o no conseguiremos nunca una verdadera ciudad saludable, por muchos planes de salud que tengamos y por mucho que estemos adscritos a la Red Europea de Ciudades Saludables. El juego y el ejercicio para los niños son básicos para su completo desarrollo. ¿Quién se atreve a dudar que la pelota ocupa un incentivo lúdico de importancia en este desarrollo? Entonces, ¿a qué viene tanta prohibición?

martes, 8 de diciembre de 2009

AGUA BENDITA, AGUA VENDITA

Como ejemplo de consumidor habitual de agua “vendita” valemos todos. Yo personalmente para beber la compro embotellada a una empresa, con marca blanca, que, como tantas otras, se está forrando. Claro, en mi ciudad el agua huele a química, sabe a cloro y casi siempre tiene un color marrón, eso sí, todo dentro de la ley, que para eso se encarga la normativa de dejar los límites muy por encima de lo que soporta el paladar y la educación sanitaria del cacereño medio. Por eso digo que es “bendita” para sus dueños, porque a pesar de ser un bien de primera necesidad, y no siendo especialmente escaso, es cada día más caro.


Para el resto de las necesidades domésticas se la compro al Canal de Isabel Segunda, que es la empresa concesionaria de la gestión del agua en Cáceres, y cuya licencia está a punto de cumplir. Por cierto, que no tiene que ser un mal negocio ésto del agua porque desde lejos se oyen las dentelladas entre las empresas aspirantes (El Canal, Acuagest…ect), y las presiones para que se prorrogue durante otros treinta o sesenta años la gestión privada parece que ya están dando frutos, porque donde dije digo, digo diego, la señora Alcaldesa ya se niega a cumplir el acuerdo de reversión del servició que la llevó a la Alcaldía con el apoyo de IU, y además, está decidida a saltarse, a la torera, el acuerdo del Pleno municipal en el que se comprometió a que la gestión del servicio, en aras de que fuera lo más pública posible, se hiciera a través de una empresa mixta con un 51% de capital municipal.


Sin entrar en detalles sobre la calidad de dicho servicio, que deja mucho que desear, -¿sabían ustedes que el agua “potable” con la que “el Canal” se permite regar las calles y los jardines cacereños, las pagamos los usuarios en el recibo, al igual que las innumerables pérdidas?- y simplificando mucho el problema…Yo no sé “quienes” van a beneficiarse en el reparto, pero viendo lo que vengo pagando , en los últimos años, en el recibo, cada día más caro, de este “líquido” en cuestión, que pocos se atreven a beber, comprendo que alguien va a forrarse a costa nuestra.


Echen ustedes cuentas pero me temo, -y no olvidemos que a la empresa se le garantiza un beneficio fijo-, que para amortizar los treinta y un millones de euros del canon, que le exige el Consistorio, ofrecer en unas mínimas condiciones el servicio, y cubrir el beneficio empresarial, los agraciados que finalmente, se lleven el gato al agua, nos van a subir el recibo más de un 50%, si no me quedo corta. Con que el agua será bendita para los dueños, porque para mí es más bien vendita, ¡y a qué precio!. 



Mila Carrero Sánchez

domingo, 6 de diciembre de 2009

Plataforma por la Gestión Pública del Agua (Cáceres)

La concesión del Servicio Municipal de Agua en la Ciudad de Cáceres gestionada por la empresa “Canal de Isabel II”, desde hace 15 años, llega a su fín el 31 de enero del 2010 y, ya tiene el mismo olor nauseabundo que el agua que sale de nuestros grifos dilatado en el tiempo tras muchos años de sobredosis de “trialometanos” y múltiples irregularidades.
Los 2 grandes partidos, PSOE y PP tienen excesivos intereses en llevarse (nunca mejor dicho) “el gato al agua” y, la “Plataforma por la Gestión Pública del Agua” de Cáceres apuesta por impedir un nuevoPelotazo a costa de un “Bien Público” como es “el Agua” que, es “El Agua de Todos
El “Bipartidismo” PSOE y PP -Aquagest (PSOE) Y CANAL DE ISABEL II (PP)-, entra en una “Batalla Interna” por el “Control Capitalista” de una nuevaempresa-regalo” a costa del bolsillo de los Ciudadanos verdaderos perjudicados del “usufructo” y “expolio” de su Bien Público: “El Agua”.
Aquagest Extremadura, S.A. (PSOE) participada en el 45 por ciento del capital social por Caja Extremadura (acociándose al Grupo Agbar), con sede en Cáceres, recien inaugurada libra otra batalla en la Ciudad de Coria con el PP que amenazó con llevar a los tribunales al PSOE por “incumplimiento del Pliego de Condiciones” , entendiendo que  la empresa Hidrogestión tendría  que ser la concesionaria, en febrero de este mismo año y ya gestiona 30 municipios de la provincia de Cáceres.
Canal de Isabel II“, por otra parte, gestiona desde Cáceres otras 9 concesiones a modo de “Holding” con el mismo personal adscrito a la Ciudad, lleva 15 años cometiendo irregularidades y, lo que es más doloso para esta “precaria Extremadura”, TRIBUTA EN MARID.
El “jugoso caramelo” se subasta el 31 de enero de 2010 y aunque existan intentos por parte del Gobierno Municipal de Carmen Heras de prorrogar 6 meses, parece ser que “Canal de Isabel II” concursará como “Hispanagua” y solo se podría prorrogar si el concurso quedara desierto por el tiempo necesario con un máximo de 6 meses (no es lo mismo que la prorroga por Decreto)  mientras los Grupos Políticos (a excepción de Izquierda Unida de Cáceres) eluden sus responsabilidades retomando la iniciativa privada e incumpliendo el Acuerdo del Pleno del 16.7.09 contemplando de manera “inequívoca” la gestión mixta del agua, gestión con una Empresa Mixta con capital municipal mayoritario (51%).
La Plataforma por la Gestión Pública del Agua de Cáceres tiene, entre otros, los siguientes objetivos:
  • Exigir que se cumpla el acuerdo del Pleno Municipal del 16.7.09 de que la gestión sea Municipal creando una Empresa Mixta con capital municipal mayoritario (51%) para garantizar el control municipal.
  • Desvinculación del “Canon” en el “Compromiso de Gestión.
  • Calidad del Agua potable y residual.
  • Racionalización del Servicio.
  • Inspección del estado de las instalaciones por parte del Ayuntamiento como obliga el “Pliego de Condiciones”.
  • Explotación del Yacimiento de las aguas de la “Ribera del Marco”.