sábado, 31 de octubre de 2009

Avilés no es un negocio

JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ

El pasado lunes se consumaba el proceso de privatización del agua mediante la firma del contrato con la empresa Aquagest. Un día negro para los avilesinos y avilesinas, para la democracia municipal y para la participación ciudadana.

¿Es beneficioso poner servicios públicos esenciales en manos de particulares que funcionan con la lógica del beneficio privado?

Rotundamente no. No existe progresismo alguno en que cada vez que abramos el grifo, de ello se beneficie una multinacional francesa. Salvo que por progresismo entendamos quitar de en medio los obstáculos que frenan el desarrollo de la riqueza. De la riqueza de los ricos, por supuesto...

Aquagest no es una «oenegé», hizo su oferta sólo en función de criterios de rentabilidad: 37 millones de canon, más 17 millones de inversión. Unas cantidades tan abultadas que desmienten claramente las patrañas sobre el estado deficitario y ruinoso de nuestro servicio de aguas o sobre que los recibos no van a subir.

En última instancia, que un ayuntamiento privatice el agua para hacer caja es algo parecido a si una familia vendiese los muebles de su casa para poder llegar a fin de mes. Echando mano del refranero: ¡Pan para hoy y hambre para mañana!

El PSOE y el PP, dos partidos que en Avilés no se juntan ni «pa pañar billetes», han consumado contra viento y marea su alianza privatizadora, relegando a los avilesinos al papel de meros comparsas. Un comportamiento inadmisible en democracia, en un tema que no incluían en su programa electoral y que como todos los que tienen que ver con la economía, no es desinteresado: se toma en beneficio de alguien y a expensas de alguien.

La democracia en Avilés está enferma, más bien existe una suerte de Despotismo Ilustrado: «Todo para el pueblo pero sin el pueblo». En democracia, la soberanía reside en el pueblo y, por tanto, cuando la ciudadanía clara y rotundamente reclama participar, dar su opinión, decidir sobre un asunto que le afecta directamente, es inmoral que sus representantes ignoren su voluntad. Más de 21.000 avilesinos y avilesinas, con todas las de la ley, exigimos una Consulta Popular sobre el agua; pero lamentablemente tendrán que ser los tribunales quienes determinen si, de acuerdo con la legalidad vigente, el Ayuntamiento debe convocar el referéndum masivamente solicitado.

Nuestros concejales privatizadores están nerviosos porque, pese a intentarlo por todos los medios, no han sabido explicar bien las bondades de las privatizaciones al populacho; según ellos, la ORA y la venta del agua son muy beneficiosas, pero el personal -inculto, de suyo- no se cree nada, salvo que, como siempre, ellos van a tener que pagar el pato.

Resulta esperpéntico, pero muy revelador, que finalmente se vaya a entregar el agua de Avilés a la misma multinacional francesa, Suez Environnement, que el acalde socialista de París acaba de expulsar tras 25 años gestionando su agua. Dan mucho que pensar las razones que se dan para remunicipalizar la empresa de aguas en la Ciudad de la Luz: «Implicar a la sociedad civil en la gestión del agua, mejorar la calidad del servicio, ahorrar 30 millones de euros al año, evitar los precios abusivos en los recibos y los casos de corrupción». Son casi los mismos argumentos que se dan aquí para hacer justo lo contrario.

En París, la supuesta panacea privatizadora ha resultado un fiasco que, como ahora reconocen, ha terminado por pagar la ciudadanía de su bolsillo. Igual va a ocurrir en Avilés.

Tal y como están las cosas, salvo que los tribunales nos amparen, sólo nos queda esperar, como en París, 25 años para rescatar nuestra agua y rezar para que mientras, al menos, no nos privaticen el aire que respiramos.

viernes, 23 de octubre de 2009

El agua de Avilés será francesa.

Lne.es » Avilés
E. C. / Agencias

El servicio del agua de Avilés dependerá de una compañía francesa, fruto de las carambolas de la economía internacional. La Caixa, que hasta ahora controlaba el grupo Aguas de Barcelona -del que Aquagest es filial-, ha cedido este control a la compañía francesa Suez Environnement, a cambio de la aseguradora Adeslas, que comprará por 1.100 millones de euros. Aquagest es la empresa que el Ayuntamiento de Avilés seleccionó como socio privado de la empresa mixta que gestionará el agua en el concejo, y que ofreció a cambio un canon de 37,1 millones de euros, una cifra muy superior a la de sus competidoras. En Asturias, la de Avilés es la principal plaza de Aquagest, ya que el territorio regional está controlado por Aqualia.

La operación no es una sorpresa en el sector del agua, donde se venía rumoreando este cambio de cromos desde hace meses. Así, un portavoz de Aqualia -principal competidora de Aquagest en el contrato avilesino- se hizo eco ayer de una hipótesis muy extendida: que Aquagest estuvo ofreciendo cánones muy elevados en todos los concursos a los que se presentó este año con el objetivo de engrosar el número de contratos y así poder «venderse mejor» ante Suez. Además de en Avilés, la empresa lanzó ofertas muy agresivas en otras ciudades como León, Martorell, Almansa y Puertollano.

Y lo que sostiene Aqualia es que Aquagest tendrá muy difícil mantener el canon ofrecido para conseguir que la operación sea rentable. «A la hora de la verdad, el afán recaudatorio es lo que está prevaleciendo en los ayuntamientos, pero si te lanzas con un contrato temerario luego hay que conseguir que sea rentable», indicó un portavoz de la empresa.

Por otra parte, la compra de Aguas de Barcelona por parte de una empresa francesa supone que Aqualia se quede como la única gran operadora del agua de capital español, ya que hasta ahora eran dos las firmas que se repartían la tarta. Aqualia, que desde el primer momento planteó que la oferta de Aquagest es «imposible de cumplir por lo elevado del canon», sigue estudiando su estrategia para acudir a los tribunales a recurrir el concurso, después de que el Ayuntamiento desestimara su alegación.

Otro recurso muy diferente es el que ultima la plataforma por el servicio público del agua contra la decisión plenaria de no realizar una consulta popular sobre la gestión del agua. La intención de los promotores de esta iniciativa ciudadana es presentar a finales de este mes el recurso contencioso en el Juzgado correspondiente.

Alejandro Cueli, portavoz de la plataforma, indicó al hilo de la venta de Aguas de Barcelona a la empresa francesa Suez que «cuando se pierde el control de un bien público de primera necesidad y se entrega al capital privado, éste puede convertirse en moneda de cambio de las grandes empresas de la especulación, que es lo que ahora ocurre en Avilés». En su opinión, el 26 por ciento del capital en manos públicas no garantiza el control. «¡Quién sabe en manos de quién quedará la gestión de nuestra agua!», concluyó.

El desencadenante

La Caixa, a través de su «holding» Criteria Caixacorp, ha comprado a la empresa francesa Suez y Malakoff Médéric la aseguradora Adeslas, por 1.178 millones de euros.

El pago

A cambio, la Caixa cederá a Suez Environnement el control del grupo de distribución del agua. Suez elevará su participación en Aguas de Barcelona -de la que depende Aquagest- del 45,9 al 75 por ciento a cambio de 870 millones de euros, y lanzará una opa para excluirla de Bolsa.

Las razones

Las compañías alegan fundamentos estratégicos e industriales.