viernes, 23 de enero de 2009

Privatizaciones

23/01/2009 TOMAS Cortizo

No es la intención de estas líneas decidir sobre lo adecuado o no de la privatización de servicios públicos. A estas alturas ya hay resultados buenos, malos y regulares. Ahora en Avilés se privatiza el agua con polémica y ayer se descubre que una empresa de recogida de basuras en Oviedo ha contratado obreros de forma irregular. Y los ayuntamientos han quedado eclipsados por las empresas.

Cuatro observaciones se pueden sobre la cuestión, aunque recuerda Montaigne que es cosa de mal orador anunciar los puntos y luego olvidar unos o introducir otros. Que las tasas que se pagan por la prestación de un servicio público imprescindible den lugar a contrataciones irregulares, sea por razones de horario, salario o de emigración es traspasar la frontera que separa dos formas de entender la sociedad: lo que fue un empleo estable acaba siendo precario. En caso de irregularidad, quien tenga algo que decir, debe hacerlo ante la justicia y ahorrar tiempo a oyentes, lectores y votantes. Y se agrave la causa por razón de ser público el cargo. Sobre la eficacia de lo privado sobre lo público, tengo mis dudas de que se sepa más de cómo funciona una gran empresa que una institución, pero la cuestión versa sobre la eficiencia de la prestación de servicios. Y es una cuestión moral si dudamos de las personas, o de organización y de medios si dudamos de las instituciones. Que sea más caro lo público y más barato lo privatizado sólo es la reducción a dinero de las relaciones laborales, de la capacitación de los empleados, de la calidad del servicio o de las instalaciones. Por eso, sabe a poco escuchar discursos encendidos sobre la ventaja de privatizar, sobre todo, si al mismo tiempo no informamos de que las condiciones laborales dejan mucho que desear.

*Catedrático de Geografía.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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