lunes, 26 de enero de 2009

El agua se convierte en el "oro azul" del Siglo XXI

La sequía y el aumento de la demanda mundial dibujan un futuro inquietante para el preciado líquido. Las transnacionales del sector están al acecho
La mayoría de los analistas coincide: el agua es el petróleo del siglo XXI. El denominado oro azul sigue los pasos de un oro negro que convulsiona los mercados debido a sus limitaciones ante el imparable aumento de la demanda mundial.
La sequía, la sobreexplotación económica y la mala gestión de recursos han convertido la escasez de agua potable en un grave problema planetario, con un futuro preocupante, debido al constante incremento de la población.
Como ocurre con el petróleo, el surgimiento de una clase media en Asia seducida por el estilo de vida occidental, caracterizado por el derroche de agua y energía, añade presión sobre el líquido elemento.

El agua cubre el 70% de la superficie de nuestro planeta, pero la utilización práctica es complicada. La purificación del agua de mar es costosa y difícil. El uso industrial es alto, y la agricultura se lleva la mayor parte del consumo de este oro líquido. A medida que crece la población, sube también el volumen de agua utilizado para la irrigación y la producción de alimentos, mientras que el afán de muchos gobiernos por impulsar los biocombustibles como sustitutos del petróleo ha disparado su uso.
En la actualidad, 1.100 millones de personas carecen de acceso asequible a este recurso, según la ONU, que advierte que si se mantiene el actual ritmo de consumo, el 60% de la población vivirá en regiones con escasez en 2025.
El cambio climático agrava el panorama, ya que provocará variaciones de hasta el 40% en las precipitaciones, haciendo más duras las sequías e inundaciones, según indicó Kerstin Stahl, investigadora de la Universidad de Freiburg, en la Expo de Zaragoza, dedicada al agua. Mientras, la industrialización, particularmente en países pobres, está contribuyendo a incrementar la contaminación de ríos y acuíferos.

Pérdidas económicas La industria tiembla ante un futuro sin agua. Gigantes como Nestlé, Unilever, Coca-Cola o Danone se están moviendo para recortar la cantidad utilizada en sus plantas y para asegurar un uso futuro del preciado elemento.
La mala calidad de las aguas también preocupa. La contaminación de los ríos en áreas urbanas costó a China 12.000 millones de dólares sólo en pérdidas de producción industrial.
La crisis, sin embargo, también abre un buen número de oportunidades. El oro azul es ya un activo de inversión para el futuro. El pasado año, gestoras como Pictet Funds valoraban el sector en 260.000 millones de dólares, con una importante tasa de crecimiento del 6% anual.
El banco de inversión Goldman Sachs destacaba recientemente las grandes posibilidades en la industria del agua, poniendo como ejemplo el crecimiento experimentado por empresas como la brasileña Sabesp, la inglesa Severn Trent, la estadounidense Pentair, la francesa Veolia o la española Ferrovial.
El sector cotiza al alza, aunque Golmand Sach aconseja una aproximación ecológica al mercado, ante la impopularidad creciente contra las embotelladoras de agua o las empresas que utilizan el líquido en zonas de escasez. El Banco Mundial cifra entre 60.000 y 80.000 millones de dólares anuales la necesidad de inversión en todo el mundo para cubrir los servicios básicos, aunque la inversión real no llega al 40% de esa cantidad, lo que ofrece una idea de las posibilidades futuras del sector.


Isabel Rodríguez, La Gaceta


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