miércoles, 31 de diciembre de 2008

Cientos de ciudadanos forman una cadena en protesta por la privatización del agua

Varias de decenas de miembros de la Plataforma contra la Privatización del Agua han formado hoy una cadena humana entre las sedes de los tres partidos políticos que hoy aprobaron el cambio de gestión de este servicio, como inicio de una campaña de rechazo a la medida.
Los concentrados -200 según fuentes policiales y mil según la organización-unieron con la cadena humana las sedes del PSOE, el PP y ASIA, que se hallan en las plazas anexas de España y de Domingo Álvarez Acebal.
El acto de protesta ha tenido lugar a las 19:00 horas y está previsto que después de las actuales fiestas se inicie una campaña de recogida de firmas contra el proceso abierto hoy por el pleno de la Corporación para modificar la gestión del agua a través de una empresa de capital mixto.
El portavoz de la plataforma, Alejandro Cueli, ha leído un manifiesto en el que ha reiterado la "barbaridad" que supone, a juicio de los concentrados, la privatización del servicio del agua.
Los manifestantes portaban una pancarta en la que se podía leer: "Hay Untamiento", en analogía con la palabra ayuntamiento.

«Las decisiones más relevantes de la ciudad se toman a espaldas de los vecinos»


«Es el PSOE el que ve la actividad
de las asociaciones como una agresión a su parcela de poder»


ALEJANDRO CUELI Presidente de la Asociación de Vecinos de El Quirinal

Alejandro Cueli se ha erigido en los últimos meses en la voz del movimiento vecinal, o al menos de buena parte. Y dice que no le gusta tener que estar ahí, pero no obstante se le multiplican los cargos: al de presidente de la Asociación de Vecinos de El Quirinal -con 550 socios- se suma el de la secretaría de la Federación de Asociaciones «La Unión», y más recientemente el de portavoz de la plataforma por la gestión pública del servicio del agua, que la propia federación puso en marcha. No levanta la voz, pero su discurso es directo y claro.

-Vas entrando en ello por las circunstancias. En el movimiento vecinal de los barrios llevo cinco años, luego la asociación se integró en la federación... A partir de ahí es cuando surgen proyectos importantes para la ciudad, la ORA y el cambio de gestión del servicio de aguas, y por eso nos hemos puesto a trabajar. Estoy aquí porque hay que hacerlo.

-Pero, en definitiva, ese trabajo, ¿es o no es política?

-Política lo es todo, toda la vida diaria lo es, desde leer la prensa a ir a la compra. Pero la política que tenemos que hacer desde el movimiento vecinal tiene que ser para el interés de los vecinos, y por eso tenemos que protestar cuando hay corporaciones que van en contra de ese interés.

-No está de acuerdo con la actuación del Gobierno.

-Las decisiones más importantes de esta ciudad se están tomando a espaldas de los vecinos, y ante eso nosotros nos tenemos que revelar, nuestros derechos no acaban el día después de las elecciones.

-¿Y cómo se deberían hacer las cosas?

-Hay un plan de participación ciudadana que lo articula perfectamente, pero que sólo se hizo para tener un beneficio en las urnas. A partir de ahí todo les molesta. Me gustaría aclarar que es el PSOE el que ve nuestra actividad como una agresión a su parcela de poder. No queremos agredir nada, sino que se tenga en cuenta nuestra opinión en el proyecto de ciudad.

-Y la plataforma ya anunció que continuará protestando.

-Los tres ejemplos de que el PSOE no cree en la participación son la modificación de la ordenanza de subvenciones, que realizaron sin contar con nosotros; la ORA, en el que a los ciudadanos se nos dejó el único papel de pagar y en que sólo se tuvo en cuenta a comerciantes y a la empresa que lo va a gestionar; y ahora siguen en la línea con el agua. El papel del movimiento vecinal, que primero fue la recuperación de la democracia, ahora tiene que ir hacia la consolidación de la democracia participativa, no corporativa como la entienden ellos, y vamos a seguir les guste o no.

-¿Cómo ve la figura del concejal de barrio?

-Nosotros pensamos que es un representante del Alcalde en el barrio y no un representante del barrio en el Ayuntamiento. O se ganan nuestra confianza, o no creemos en esa figura, aunque hay barrios que tienen una experiencia distinta. Nosotros no tuvimos ni una reunión con la concejala de barrio. Lo que queremos es representación del barrio en el Ayuntamiento. Queremos democracia participativa y trabajar con propuestas, razonamientos y argumentarlos.

-Este año se les pidió a las asociaciones propuestas para los presupuestos de 2009.

-Sí, nosotros propusimos las mismas cosas que pedimos el año pasado, porque no se había hecho ninguna. Ahora se va a hacer el centro multiservicios en la parcela de Fernando Morán. El proyecto de recuperar la calle para los críos está muerto. Participación Ciudadana está muy bien articulada y con técnicos excelentes, pero no hay voluntad política. Detrás de cada una de las mejoras que hay en el barrio está la asociación de vecinos.

-¿Qué tal la asociación?

-Tenemos una organización viva, a tope, que enseguida te levanta la moral. Falta un año para cumplir el mandato actual.

-¿Y tiene fuerza para seguir?

-De momento tengo fuerza para seguir un año. A ver cómo me deja el agua.

-¿Algo más?

-Hago un llamamiento de unidad del movimiento vecinal. En los barrios tenemos todos los mismos problemas. No es bueno que entre nosotros haya otras aspiraciones que hagan olvidar el auténtico espíritu del movimiento vecinal. Si todos los problemas son iguales, busquemos soluciones juntos. Les deseo a todos feliz año, y espero verlos hoy en la concentración contra la privatización del agua, a las siete de la tarde.


lunes, 29 de diciembre de 2008

Concentración el martes 30 a las 19:00 horas.


Concentración el martes día 30 a las 19:00 horas en el Parche.

Privatización de servicios

Si se ha de cambiar la gestión del agua, hágase, pero antes se necesita un debate serio en la izquierda

FERNANDO PRENDES ABOGADO

En estas fechas en que nos encontramos a punto de privatizar el servicio de aguas del Ayuntamiento de Avilés de mano del tripartito PSOE, PP y ASIA, pensar que se privatice un servicio en principio no tendría que ser malo, y los ciudadanos no deberían notar la diferencia entre la gestión de un servicio público por una empresa privada, o por un Ayuntamiento, fuese éste del color que fuese. Lo que considero esencialmente perverso es que en el seno de la izquierda no habrá un debate interno serio acerca de la gestión privada de servicios públicos, un debate «serio» y, esencialmente, «ideológico».

Lo primero que debemos plantearnos es: ¿Por qué es necesario privatizar un servicio público? Si un servicio público no funciona, habrá que analizar por qué no funciona, cuáles son las razones, cuánto se ha destinado a él, cuántos trabajadores tiene, quién ha sido su responsable... Lo que no es lógico es tener abandonado un servicio durante años, para luego justificar su ruina y permitir así su privatización.

La segunda pregunta es: ¿Existen otros modelos de gestión que optimicen la prestación de un servicio dentro de la esfera de lo público? Habrá que investigar y saber si es posible el cambio en el modelo de gestión, de los recursos, del personal, y explorar vías alternativas e intermedias como, por ejemplo, las empresas públicas o las mixtas, cuyo resultado en Gijón está ahí para ver.

Lo tercero sería: ¿Cuánto nos va a costar? Porque no es sólo lo que reciba el Ayuntamiento de la empresa privada por la prestación del servicio, a ello hay que sumar el coste de los funcionarios que en bloque van a pasarse a engrosar la nómina del Ayuntamiento, está el coste de las futuras obras de mantenimiento, las ampliaciones del servicio, las obras estructurales necesarias, lo que se va a dejar de ingresar... Evidentemente, nadie pone una empresa para perder dinero, eso es legítimo y evidente, y ahora vemos que lo privado no es la panacea a los problemas de gestión.

Lo cuarto sería: ¿Cómo y a quién se adjudica? Hay que tener muy claro qué prima en la prestación de un servicio: la experiencia, la optimización económica, el número de trabajadores, sus condiciones laborales. Porque ya hemos visto muchas veces que al principio se dice que se van a contratar 40 trabajadores y pasados dos años hay 15, con contratos eventuales, cobrando 700 euros y trabajando como «perros». ¿Es ése el objetivo político de las fuerzas de la izquierda?

Lo quinto sería: ¿Dónde está el límite? Resulta que Esperanza Aguirre privatiza el canal de Isabel II y todos nos echamos las manos a la cabeza. Aquí privatizamos el servicio de aguas y no pasa nada. ¿Es eso coherente? Por lo menos «Espe» es coherente y lleva por bandera su absoluto «liberalismo», pero aquí la gente que «se rasga las vestiduras» ante tal acción, «azorra y calla» ante las privatizaciones locales. ¿Por qué si es bueno privatizar la limpieza, el agua, los cementerios, mataderos y un largo etcétera, sin embargo, no es bueno hacerlo con la educación, la sanidad o la Policía municipal? La máxima liberal es que al ciudadano no le importa quién preste los servicios, si éstos son de calidad. Ahora parece que ésa es la máxima de muchos socialistas también. Justo en el momento en que hay más concejales liberados, más personal de confianza, más gerentes y más funcionarios, es justo cuando «lo público» no funciona. ¿Llamativo, no? Este debate es necesario dentro de la izquierda, y si al final se llega a la conclusión de que se ha de privatizar, hágase, pero siempre bajo el prisma de la transparencia y el interés ciudadano; explicándolo muy bien y siendo vigilantes y exigentes en el seguimiento de la prestación del servicio, pero al tiempo, viendo la que está cayendo, no nos extrañe que cuando esos servicios den pérdidas y no sean rentables, entonces, volverán nuevamente a ser asumidos por el Ayuntamiento. «Así ye la vida», que diría el otro.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Los sindicatos plantan a Varela

El comité de empresa del Ayuntamiento no acude a la comida de Navidad como protesta contra la privatización del agua



Compuesta y sin sindicatos. La alcaldesa de Avilés, la socialista Pilar Varela, recibió ayer el plante del comité de empresa y la junta de personal del Ayuntamiento, que rehusaron la invitación a la comida de Navidad que cada año organiza el gobierno. Los representantes de las centrales CSI-CSIF, UGT, Sipla, CC OO y USO explicaron que el plante es el primer gesto de protesta contra la privatización del agua. Los líderes sindicales adelantaron, además, que el día 30 participarán en la movilización convocada por la plataforma contra la privatización del agua.

«Solicitamos un estudio para ver qué intervenciones hay que hacer para mejorar la gestión pública del agua y evitar así medidas traumáticas como la constitución de una empresa mixta», afirmó Ángel Luis Fernández, presidente del comité de empresa, de UGT. El presidente de la junta de personal, Manuel Jesús Villa, del Sipla, añadió: «Estamos aquí para defender a 18 trabajadores que quedarán desprotegidos».

Los representantes de CC OO y CSI-CSIF, Marisa Rodríguez y José Manuel Díaz, respectivamente, destacaron que la privatización del agua repercutirá en el coste del servicio y el líder de USO, Manuel Mendoza, descartó posibles inversiones de la empresa concesionaria. «Al Ayuntamiento el agua le sale baratísima y es de gran calidad. Lo necesario sería mejorar el servicio de inspección», subrayó. Dijo, además, en alusión a la unión sindical: «El Ayuntamiento se lo pensará antes de seguir».

Por otra parte, el concejal de Servicios Urbanos, Luis Ramón F. Huerga, habló de las inversiones pendientes de Urbaser, que critica la plataforma por el servicio público del agua. «La obra que no se hace no se cobra y se descuentan mes a mes las inversiones que no ha hecho», recordó. Y añadió que Urbaser realizará el parque de la limpieza en una parcela municipal de Retumés y que está pendiente de que presenten el proyecto, después de que se desechara el inicial para el parque de bomberos.

Los sindicatos no asisten a la copa de Navidad por la privatización del agua

La Junta de Personal y el Comité de Empresa acusan a los socialistas de haber seguido una estrategia encaminada a un cambio de gestión

Los sindicatos con representación en el Ayuntamiento (UGT, CC.OO., Sindicato de Policía Local, USO y CSIF) se unieron ayer en su rechazo a la propuesta de privatización del servicio municipal de aguas. Los representantes sindicales querían que ayer mismo quedase patente su frontal oposición a este proyecto y por eso boicotearon la tradicional copa de Navidad que la Corporación ofrece a los empleados del Ayuntamiento.
Pero esta no será la única medida que adopten, de hecho ayer ya anunciaron dos más. La primera será participar en la manifestación que ha convocado la plataforma en contra de esta privatización para el próximo día 30 a las siete de la tarde delante del Ayuntamiento. La segunda, convocar una asamblea de trabajadores para la primera semana de enero en la que se informará sobre este proyecto y a la vez se debatirán otro tipo de actuaciones en contra de que se lleve a la práctica.
La unidad sindical en el Ayuntamiento no ha existido siempre, sin embargo, en este asunto existe un acuerdo unánime de los cinco sindicatos que ayer expresaron con distintas argumentaciones sus máximos representantes en el Consistorio. Así, Ángel Fernández, de UGT, apuntó que esta privatización es consecuencia de «una guerra iniciada ya hace algunos años por distintas Corporaciones que han ido desarrollando políticas restrictivas de inversión en distintos servicios para ahora tener los argumentos suficientes para decir que tienen pérdidas y necesitan inversiones».
El representante de SIPLA, Jesús Villa, señaló la «desprotección» en la que quedan los trabajadores municipales de este servicio y se preguntó por qué no se buscan otras alternativas.
Marisa Rodríguez, de Comisiones Obreras, auguró que la privatización «no va a traer una mejor gestión del servicio» y como ejemplo se refirió a la limpieza «en donde no se han ejecutado muchas de las inversiones previstas».
También Manuel Mendoza, de USO, dudó sobre la ejecución de las inversiones anunciadas por la empresa y en todo caso señaló que su ejecución repercutirá en el recibo de los vecinos.
Finalmente José Manuel Díaz, de CSIF, señaló que los beneficios que tendrá la empresa privada «no repercutirán en el ciudadano». En todo caso, todos coindicieron en señalar la buena valoración que existe de este servicio por los ciudadanos y el Principado, por lo que no comprenden la propuesta para cambiarlo de gestión.

El comité de empresa del ayuntamiento planta a Varela

Los 16 miembros que forman parte del comité de empresa del Ayuntamiento de Avilés plantaron ayer a la alcaldesa de la ciudad, Pilar Varela, y al resto de la corporación, al no presentarse a la comida de Navidad que todos los años por estas fechas el consistorio ofrece a los trabajadores municipales.

El desplante sirvió para mostrar su rechazo al cambio de gestión del servicio del agua, ya que se niegan a la creación de una empresa mixta en la que la mayor parte del capital (76%) esté en manos privadas. "Solicitamos al gobierno que, igual que ha hecho un estudio para presentarnos las deficiencias de la red, haga otro para ver qué cosas pueden mejorarse sin que conlleve medidas traumáticas como esta", indicó Angel Luis Fernández, presidente del comité de empresa. Asimismo, indicó que acudirán a la manifestación convocada para el próximo día 30 (19 horas en El Parche) por la Plataforma por la Gestión Pública del Agua.

Por otra parte, Marisa Rodríguez, de Comisiones Obreras, indicó que "hay que matizar que la privatización no va a traer una mejor gestión". Puso como ejemplo el contrato de la limpieza que se dio a Urbaser. "Siempre que una empresa viene a un ayuntamiento lo hace para obtener beneficios. Los que vengan a trabajar lo harán con un convenio de mínimos y se subirá el precio de las tarifas".

José Manuel Díaz, de CSI-CSIF, aseguró que "no hay justificación alguna porque el servicio que se presta es bueno y con la mitad de la plantilla de lo propuesto".

martes, 23 de diciembre de 2008

Urbaser tiene pendiente el 87% de la inversión en instalaciones fijas

La plataforma por el servicio público del agua convoca una concentración


La plataforma por el servicio público del agua mostró ayer los datos del contrato de la limpieza, adjudicado a Urbaser, y que revelan que la empresa tiene pendiente el 87 por ciento de la inversión en instalaciones fijas. Lo que falta es la construcción de una nave, un almacén cubierto, la urbanización del terreno del almacén descubierto e instalaciones generales, la rehabilitación de Divina Pastora y la construcción de un punto limpio de escombros.

Alejandro Cueli, portavoz de la plataforma, indicó: «Después de ver el contrato de la limpieza hemos podido comprobar que teníamos razón, que después de 7 años, y a dos y medio de su finalización, el 87 por ciento de las inversiones en instalaciones fijas está sin hacer». Lo que Urbaser sí costeó fue la inversión en maquinaria. «No hay ninguna garantía de que las inversiones comprometidas con la privatización del agua se hagan», aseguró Cueli. Además, restó credibilidad a las palabras del concejal Luis Ramón Fernández Huerga, que afirmó que el parque de la limpieza de Urbaser se hará ahora en Retumés, en vez de en el parque de bomberos. «No dice ni cuándo ni cómo. ¿Y en qué parcela de Retumés? ¿De quién es? ¿Dónde está el proyecto de obra? ¿Cuánto costará el parque? ¿Cuándo se inician las obras?», planteó.

La plataforma sostiene la idea de que los tres partidos que apoyan la creación de una empresa mixta para gestionar el agua (PSOE, PP y ASIA) pretenden que los avilesinos vean en la privatización del agua unas cifras de inversiones que embellezcan la privatización. «Todo es engaño, la empresa coge la concesión y después hace lo que le da la gana», insistió Cueli. La plataforma convoca una concentración que se celebrará el 30 de diciembre, a las siete de la tarde, en el Parche, y anuncia que su portavoz intervendrá en el Pleno en el que se apruebe la empresa mixta de gestión del agua.

viernes, 19 de diciembre de 2008

UGT quiere que el Ayuntamiento siga gestionando el servicio del agua

El sindicato UGT quiere que el Ayuntamiento continúe gestionando el servicio municipal de agua y se opone, así, al cambio de gestión que plantea el Consistorio en pro de una empresa mixta con participación municipal y privada. El sindicato comarcal FSP-UGT-Avilés presentó ayer ante el comité comarcal de la central un resolución de urgencia en la que critica que «los dirigentes de las corporaciones locales se están deshaciendo de los servicios públicos entregándolos a empresas privadas cuyo único fin es el beneficio empresarial». Los sindicalistas se refirieron a la privatización del servicio de limpieza viaria de los ayuntamientos de Avilés, Castrillón y Corvera y a la comisión que ha puesto en marcha el Consistorio avilesino para la privatización del servicio del agua, que los socialistas denominan cambio de gestión del servicio. «Nuestra postura es clara. La gestión del agua está en manos del Ayuntamiento y así queremos que se mantenga», señaló un portavoz de la central.


Esta resolución fue presentada durante la celebración del VI Comité comarcal de UGT de Avilés, en la que los participantes analizaron la situación económica y laboral de la comarca ante la crisis. Los ugetistas insistieron en que no admitirán que sean los trabajadores quienes sufran y carguen con las consecuencias de una crisis que no han originado y advirtieron a los empresarios que se opondrán a cualquier intento de reestructuración que pretenda camuflarse al amparo de la situación económica actual.

La central subrayó que la avilesina es una comarca industrial, por lo que es necesario continuar manteniendo la industria por sus efectos sobre el crecimiento, el empleo y el desarrollo tecnológico innovador.

Para ello, el comité considera que las medidas que se adopten para hacer frente a la crisis deben ir dirigidas hacia los siguientes puntos: refuerzo del diálogo social, modernización del Servicio Público de Empleo para mejorar la eficacia en la recolocación de los desempleados y de los trabajadores procedentes de los procesos de reestructuración, impulso de la formación ocupacional, potenciación de las medidas que fomenten el empleo y refuerzo de la protección por desempleo, fomento del empleo de calidad y adelanto de las inversiones en infraestructuras pendientes de desarrollo en la comarca.

Especial énfasis hicieron los sindicalistas en la necesidad de impulsar políticas de I+D+i ya que «sin el fortalecimiento de este tipo de inversiones nuestro sistema económico y productivo no será capaz de aumentar en productividad ni de mantener un crecimiento sostenido», defendieron. En ese sentido, añadieron que empresas como Arcelor-Mittal y Saint-Gobain deben no sólo mantener, sino potenciar sus centros tecnológicos ubicados en suelo avilesino.

martes, 16 de diciembre de 2008

La plataforma contra la privatización del agua pide el expediente del contrato de Urbaser

Representantes de la plataforma contra la privatización del agua acudieron ayer al registro municipal para solicitar por escrito una copia del contrato y el expediente de la concesión a Urbaser de la limpieza viaria en el concejo. El objetivo de la petición de estos documentos, según explicó el portavoz de la plataforma, Alejandro Cueli, es «comprobar el nivel de ejecución de las inversiones comprometidas por esta empresa cuando se hizo adjudicataria del servicio».
Según señaló Cueli, «se está diciendo que desde el sector público no se pueden acometer las inversiones necesarias para la red de aguas y nosotros decimos que desde el sector privado tampoco. Urbaser había comprometido 1,8 millones de euros de inversión para el parque de bomberos y ni se ha hecho nada ni parece que se vaya a hacer».
Los representantes de la plataforma también han solicitado que se les entregue «toda la documentación» que se maneja en torno al proceso de privatización del servicio de aguas.

La plataforma por la gestión pública pregunta por las obras de Urbaser


La plataforma por la gestión pública del servicio del agua pidió ayer ver el contrato del servicio de la limpieza, adjudicado a Urbaser, para consultar las inversiones y plazos prometidos. «Tenían que hacer el Parque de Bomberos con un presupuesto de casi dos millones de euros, y 7 años después nada se sabe; el propio PSOE es consciente de que la empresa no tiene ninguna intención de cumplir el compromiso adquirido», indicó el portavoz de la plataforma, Alejandro Cueli (a la izquierda), que acudió al registro acompañado de Juan José Fernández y David García.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Argumentos para no privatizar

Argumentos para no privatizar

La Plataforma por la Gestión Pública del agua edita un manifiesto.



Paralizar el proceso privatizador del servicio del Agua en Avilés. Ése es el objetivo de la plataforma en defensa de la gestión pública, que aglutina a 21 colectivos, y, por ese motivo, ha editado un manifiesto con ocho argumentos para evitar «la comercialización de los bienes públicos». Ayer los miembros de la plataforma lo presentaron en sociedad con el objetivo de que lo conozca el resto de vecinos de la ciudad. También recogerán firmas para «impedir la barbaridad», según palabras de Alejandro Cueli, portavoz de la plataforma.

«El agua, esencia de la vida, en el punto de mira de la especulación». Ése es el primer punto del manifiesto en el que se dice que el agua, «por ser un recurso limitado, cada vez más escaso, y, por tanto, más codiciado, está generando a su alrededor negocios de un alcance inimaginable, con unos beneficios crecientes y con expectativas de generar más rentabilidad a corto plazo».

La plataforma también afirma en el documento que sólo una gestión pública y de calidad puede ofrecer «todas las garantías para que un bien tan importante como el agua se gestione con criterios de interés público y en beneficio exclusivo de los usuarios». Los integrantes de la plataforma aseveran, además, que serán los vecinos los que tendrán que pagar la privatización, ya que una empresa privada sólo buscará «la mayor rentabilidad económica posible» y subirá, de manera «abusiva», el recibo del agua.

«El servicio de agua no es una carga para las arcas municipales; con los números actuales de facturación ya genera beneficios (...). Los argumentos catastrofistas sobre la situación actual de nuestra red de agua son exagerados y tendenciosos. Es cierto que la situación es mejorable desde la gestión pública. Las deficiencias en la red sólo ponen en evidencia la falta y la incapacidad de los gobernantes», asegura Cueli.

La plataforma insiste, además, en que el PSOE de Avilés «no fue honesto» en la campaña electoral, ya que la propuesta de privatización «no estaba en el programa».

Por otra parte, el PSOE ha convocado para hoy la segunda comisión técnica del ciclo integral del agua. Por la tarde informará de sus conclusiones a los vecinos, que han sido convocados por Participación Ciudadana, y a los sindicatos.

Todo por la pasta: El servicio del agua genera beneficio

JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ EX CONCEJAL DE IU.
En Avilés existe una suerte de microclima privatizador, que está haciendo estragos entre los socialistas locales, obligándoles a promover la privatización del agua, un planteamiento que saben, choca frontalmente con los postulados, contrarios a mercadear con el agua, que el PSOE defiende tanto a nivel federal como en Castrillón, Corvera, Gijón, Madrid, ...

Afortunadamente, los perversos efectos del microclima desaparecen en cuanto se sale del municipio. Lo demuestra que la propia comisión ejecutiva socialista de Avilés estuvo representada, a través de Santiago Álvarez, su secretario de Política Municipal, en las recientes manifestaciones contrarias a la privatización del agua, realizadas en Castrillón. La Alcaldesa tiene todo el derecho del mundo a defender la privatización del agua, pero lo que me resulta un tanto extraño, es que defienda esa idea desde las filas del PSOE, en lugar de hacerlo desde las del PP, que sería lo suyo. La izquierda debe de gobernar en beneficio de los que menos tienen, no de las grandes empresas.

Más que digno de análisis, es digno de psicoanálisis, que, con la que está cayendo, los socialistas avilesinos avalen y difundan informes que afirman que «las empresas públicas, como no son de nadie, devienen en ineficientes e ineficaces». Resulta descorazonador ver a algunas personas de izquierdas, otrora críticas y lucidas, defendiendo en público justamente lo contrario de lo que piensan u opinan en privado.

Los socialistas defienden sus desvaríos ideológicos, presentando unos informes anónimos y tendenciosos sobre la situación del ciclo del agua en Avilés. En dichos informes, elaborados por técnicos adocenados propios y ajenos, se denigra lo público y a los trabajadores públicos, para concluir, justificando la necesidad de la privatización alegando que el agua da pérdidas y que hace falta invertir en mejorar la red.

Exageran tanto con sus bulos que, de ser ciertos, ninguna empresa sensata querría hacerse cargo de tamaño desastre. Sin embargo, es de dominio público que, moviendo los hilos en la sombra, hay una empresa, que con tal de hacerse con el control del agua, estaría dispuesta a apechugar con todo: con las pérdidas, con 16 millones en inversiones y con los 25 millones de peaje al Ayuntamiento.

Dado que el objetivo de las empresas no es la caridad, sino obtener el máximo beneficio, aquí además de oscurantismo y de falta de ética, tiene que haber trampa y no una, sino varias. Primera trampa: el servicio de aguas en Avilés no genera déficit, sino beneficio. Segunda trampa: la empresa sabe que no se le exigirá realizar las inversiones, al igual que sigue sin hacerse el parque de servicios comprometido por parte de Urbaser, la concesionaria de la limpieza. Tercera trampa: todo este tinglado millonario, al final, lo pagaremos todos. La subida del recibo del agua promete ser de escándalo.

Los avilesinos no existimos para satisfacer las necesidades de Pilar Varela; es la Alcaldesa quien gobierna para satisfacer las necesidades de los avilesinos. El agua es un bien público imprescindible para las personas en el que no se debe pensar en términos de beneficio. Avilés no es un mercado y los ciudadanos no somos un cajero automático del que se puede sacar más y más dinero. Ahora que lo público recupera su valor y que a nivel mundial el modelo neoliberal ha fracasado estrepitosamente; cuando el sector público, se esta viendo obligado a tapar los agujeros creados por la especulación y la codicia del sector privado, plantear privatizar servicios públicos es de locos.

Las privatizaciones, como se esta demostrando día tras día, son siempre un auténtico chollo para las empresas, ya que no arriesgan nada: si la cosa sale bien, ellas ganan; si sale mal, como esta ocurriendo con la actual crisis, los contribuyentes pagan. Se privatizan los beneficios y se socializan las perdidas: negocio redondo.

En algo sí están siendo sinceros los defensores de la venta del agua; para ellos la privatización de un servicio público no es un asunto ideológico. Es verdad que cuando se aparcan los principios, la política, sobra y lo único que cuenta es hacer negocio, hablando claro: la pasta. Lo peor de todo no es su desprecio a la ideología y al sentido común, ni sus mentiras y su cinismo, lo peor de todo es lo que en realidad hay detrás de eso; su desprecio a los avilesinos. Primero nos ocultaron sus intenciones privatizadoras en la campaña electoral y ahora nos engañan, porque están convencidos de que somos idiotas y tan indefensos y crédulos como niños.

Produce vergüenza ajena la demagogia de la Alcaldesa. En noviembre decía públicamente, sobre el futuro del agua, que «no hay ningún proyecto ni planteado, ni siquiera estudiado» y en diciembre, metida ya en harina privatizadora, afirma justo lo contrario: «Llevamos mucho tiempo trabajando y tenemos infinidad de estudios». Es hora de abrir los ojos y actuar; si nos tapamos la nariz y miramos para otro lado, habrán ganado. Los avilesinos debemos levantar la voz, somos ciudadanos con derechos, no clientes.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Manifiesto en defensa de la gestión pública del AGUA



INTRODUCCIÓN

Ante la intención del grupo municipal del PSOE de Avilés, con el previsible apoyo expreso o tácito de la derecha local, para iniciar el proceso de privatización del servicio de abastecimiento de agua potable en nuestra ciudad, un amplio grupo de personas y colectivos avilesinas, contrarios a la privatización de este servicio público esencial, nos hemos agrupado en una Plataforma en Defensa de la Gestión Pública del Agua.

En la actualidad, es el Ayuntamiento de Avilés quien, a través de su servicio municipal de Aguas, se encarga directamente del abastecimiento, tratamiento, distribución y depuración del agua en nuestra ciudad. Consideramos que en las actuales circunstancias, la privatización que nos proponen es manifiestamente innecesaria ya que el servicio de aguas es rentable para el Ayuntamiento, se presta de forma eficaz y, además, el agua llega a nuestros hogares a un precio razonable.

Esta Plataforma Ciudadana nace con el compromiso de informar a los avilesinos y avilesinas sobre las negativas consecuencias que tendría para ellos la privatización de este servicio básico: cuando los servicios públicos se entregan al lucro privado, las necesidades de los ciudadanos no interesan, sólo la cuenta de resultados.

Es obligación de los poderes públicos la gestión de lo público, y en ese sentido la manifestación y consideración de que la gestión privada es más eficaz que la pública no deja de ser sino un reconocimiento de la propia incapacidad de gestión. Por otra parte consideramos que existen ciertos límites a la acción política y uno de ellos es la “comercialización de y con” los bienes públicos, cuyos legítimos y exclusivos propietarios son los ciudadanos, y no los representantes políticos cuya legitimidad de elección democrática no les autoriza para disponer de lo público como si fuera de su propiedad.

Nos proponemos llevar adelante una amplia campaña de debate, concienciación y movilización social con un único objetivo: paralizar el proceso privatizador y amargarles el negocio, garantizando la continuidad de un servicio de abastecimiento de aguas público y de calidad.

Son muchos e importantes los argumentos que desaconsejan vender el servicio de aguas. Sólo desde la implicación del conjunto de la sociedad avilesina, podremos impedir que el Ayuntamiento lleve a cabo una privatización, de claro fin recaudatorio, contraria a los intereses del conjunto de la ciudadanía y que hipoteque por décadas el control social de un recurso tan vital como el agua.

EL AGUA, ESENCIA DE LA VIDA, EN EL PUNTO DE MIRA DE LA ESPECULACIÓN

El agua, el gran tesoro de la Tierra y de la humanidad, esencial para la vida, es, por tanto, el recurso natural más imprescindible de todos. El agua constituye un bien de consumo básico universal, indispensable para la ingesta humana y un elemento irrenunciable del confort doméstico y de la calidad de vida urbana. Pero, además, el agua es una necesidad insustituible para una parte importante de las actividades productivas y para el sostenimiento de la biodiversidad, la belleza del paisaje, la calidad ambiental, la oferta lúdica y el bienestar general.

La ONU defiende que el acceso al agua potable y al saneamiento es un DERECHO HUMANO; la Carta del Agua firmada este año en Zaragoza con motivo de la reciente Exposición Universal, plantea, entre otras cuestiones, para garantizar este derecho:

· Que son los poderes públicos los que deben garantizar este derecho al agua.

· Que debe ser sometido a control público, la gestión de los servicios de agua y saneamiento.

· Que los ciudadanos deben participar como corresponsables en la gestión integrada del agua y su sostenibilidad.

Es necesario conseguir un consumo responsable del agua por parte de la sociedad, las Administraciones, las empresas, la ciudadanía, y velar, también, por un consumo realmente sostenible de este recurso.

El hecho de ser un recurso limitado, cada vez más escaso, y, por tanto, más codiciado, está generando a su alrededor negocios de un alcance inimaginable, con unos beneficios crecientes y con expectativas de generar más rentabilidad a corto plazo.

Si bien el control del agua ha generado de siempre intereses de poder, actualmente, en plena crisis, se constata una especial prisa por hacerse con el control privado de este recurso, que se encuentra, cada día más, en el punto de mira de los intereses especulativos.

EL AGUA NO PUEDE SER UNA MERCANCÍA

La privatización de la gestión del agua supone dejar fuera del control público un bien esencial para la vida, y tratarlo como si fuera una mercancía más, convirtiendo en un negocio lo que es, y debe seguir siendo, un servicio público; el único interés que debe de priorizarse es el de los avilesinos y avilesinas y éste, entra en clara contradicción con los beneficios que pretende conseguir la futura empresa adjudicataria.

El agua, por su importancia, no puede estar expuesta a ciertas presiones, reglas y leyes del mercado como ocurre con los otros recursos naturales. No es éticamente aceptable una política y una economía que permiten a individuos privados sacar beneficios a partir de un bien patrimonial común, social, vital, no substituible. Las ganancias económicas de la gestión del agua deberían revertir, como ocurre por ejemplo en Gijón, en beneficio colectivo, social, común, del conjunto de la población y de las generaciones futuras.

Los avilesinos y avilesinas hemos de garantizar un uso racional del agua frente a las apetencias productivas y especulativas que despierta en políticos y empresarios. En el caso del agua, los intereses económicos de la empresa privada no coinciden con los del bienestar del conjunto de la sociedad. Nunca se ha de olvidar que, tanto en este sector como en cualquier otro, el único objetivo que guía las actuaciones de las empresas privadas es ganar dinero; por el contrario, cuando se trata de empresas públicas, la rentabilidad económica siempre debe ser compatible con los objetivos sociales y ambientales.

Sólo una gestión pública y de calidad del servicio de abastecimiento de agua puede ofrecer todas las garantías para que un bien tan importante como éste se gestione con criterios de interés público y en beneficio exclusivo de los usuarios. Así lo han terminado por reconocer ciudades como París, Zaragoza, Postdam, Atlanta o Buenos Aires, ciudades todas ellas que, habiendo optado por gestionar el agua a través de empresas privadas, han terminado por volver a la gestión pública.

¿QUIÉN PAGARÁ LA PRIVATIZACIÓN?

Mientras que un Ayuntamiento no puede hacer negocio del agua, ya que sólo ha de cobrar los costes de mantenimiento y mejora del servicio, está claro que una empresa privada, si entra en este negocio, no es por altruismo, sino para obtener la mayor rentabilidad económica posible. Dicho de otra manera, se va a producir una subida abusiva del recibo del agua al tener los avilesinos que hacer frente, de su bolsillo, no sólo a los beneficios de explotación de la empresa privada, sino también a la amortización del canon millonario que ésta va a pagar al Ayuntamiento en concepto de peaje a cambio de obtener la adjudicación, más los intereses de mercado del mismo.

En España, la gestión privada del agua es, en la práctica, un monopolio ya que ésta se reparte entre dos grupos multiservicios de carácter multinacional: Aguas de Barcelona (la Caixa) y AQUALIA (Fomento de Construcciones y Contratas), que unas veces se alían mediante participaciones cruzadas, y otras compiten con una gran voracidad expansionista. Ambas empresas se han convertido en auténticos grupos de presión que actúan sobre los partidos e instituciones para hacerse con el mercado del agua. El negocio es redondo ya que el factor riesgo no existe, al no tener competencia y facturar un bien público en el que no hay posibilidad de crisis: cuando la demanda está garantizada, las ganancias están aseguradas.

Además, se trata de un negocio subvencionado: la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas garantiza que la concesión tiene que tener equilibrio económico – financiero. Por tanto, si por cualquier circunstancia cambian las condiciones contractuales y la empresa pierde dinero, el Ayuntamiento se verá obligado a aprobar una subida de tarifas que compense las citadas pérdidas. Es decir, los precios del agua, como ya ocurre con la electricidad, se fijarán en función del interés de las empresas.

Con la privatización de un bien público como el agua, tan básico y esencial, se está atacando la cohesión social y el bienestar colectivo. La subida del precio del agua no va a tener ningún carácter progresivo, ni progresista; será mayor para aquellos domicilios en que vivan más personas y quienes más se resentirán de las subidas van a ser aquellos avilesinos que menos tienen y que, con la actual crisis, mayores dificultades atraviesan, para llegar a fin de mes.

EL PORQUÉ DE LA SITUACIÓN ACTUAL

Actualmente, el servicio de Aguas Potables del Ayuntamiento de Avilés cuenta con un equipo de trabajadores que con su profesionalidad, han conseguido garantizar que el suministro a los ciudadanos, en el día a día, haya sido correcto, el servicio presenta, además, unas cuentas saneadas; por eso suscita tanto interés entre las empresas privadas.

El servicio de agua no es una carga para las arcas municipales; con los números actuales de facturación, ya genera beneficios, un dato especialmente significativo si tenemos en cuenta que ochocientos contadores no están dados de alta en el padrón y que no se factura tampoco el millón de metros cúbicos de agua consumido por los diferentes edificios e instalaciones municipales y por la concesionaria del servicio de recogida de basuras.

Los argumentos catastrofistas sobre la situación actual de nuestra red de aguas son exagerados y tendenciosos, sólo buscan justificar lo injustificable, la necesidad de la privatización; saben de sobra que la situación no es mala y que buena parte de nuestra red está completamente renovada. Las deficiencias que pudieran existir en la red de aguas, lo único que pondrían en evidencia es la incompetencia en la gestión de unos concejales que llevan años sin trabajar para mejorar la eficiencia del servicio.

Las necesidades de inversión en la red de aguas podrían ser afrontadas sin generar ninguna carga a las arcas municipales y de forma más ventajosa para los usuarios, aplicando el exitoso modelo de gestión pública existente en muchas ciudades, como Gijón, creando una empresa municipal del agua 100% pública.

UNA DECISIÓN ANTIDEMOCRÁTICA Y OSCURA

Durante la campaña para las últimas elecciones municipales, el PSOE avilesino no fue honesto, ya que la propuesta de privatizar el agua no fue incluida en su programa de gobierno ni tampoco fue mencionada durante toda la campaña electoral. Quedó evidenciado su escaso talante democrático, así como que ocultaron sus intenciones con mala fe, cuando nada más pasar las votaciones, forzaron a que en el Pacto de Gobierno con IU se incluyese, como discrepancia pactada, la futura privatización del agua.

Ahora siguen igual; a sabiendas de la impopularidad de la privatización, a falta de argumentos convincentes que exponer a los avilesinos, pretenden aprobar su propuesta con oscurantismo, prisas y engaños; tratan de evitar a toda costa el debate político y social que una decisión de tanta trascendencia requiere.

La ocultación por parte del PSOE local de sus propósitos, tanto a los votantes socialistas como al resto de la sociedad, es un fraude a las prácticas en que se basa nuestro sistema democrático. El no haber informado a los avilesinos de sus propósitos privatizadores en tiempo y forma, les inhabilita, salvo mediar una consulta popular, para comprometer la gestión del agua durante décadas, decidiendo así en nombre de futuros gobiernos municipales e, incluso, de generaciones futuras.

La actitud socialista de actuar a espaldas de los ciudadanos es, además, un claro ejemplo de hipocresía política ya que en Avilés defienden unas propuestas privatizadoras que ellos mismos rechazan en Castrillón, Corvera, Gijón y que su propia ejecutiva rechaza expresamente tanto en Madrid como, a nivel estatal.

La falta de transparencia y los engaños con que se está llevando todo el proceso privatizador son intolerables por burdos, y representan un auténtico insulto a la inteligencia de los avilesinos. Tras la constitución de la Plataforma del agua, la Alcaldesa mentía, una vez más, a sabiendas, criticando por “demagógicos” a los colectivos que la impulsábamos, pues, según ella: “no existía ningún proyecto ni planteado ni siquiera estudiado”; a los pocos días, los medios de comunicación recogían la propuesta socialista para la creación de una empresa mixta denominada “Aguas de Avilés S.L” en la cual, el 74% de las acciones estarían en manos de capital privado.

Han hecho público un informe para justificar y regular la privatización, tan extenso y pormenorizado, como tendencioso y falaz, ya que ni siquiera fue elaborado por los técnicos municipales competentes, sino por los cargos de confianza que, los propios socialistas, nombraron a dedo. Un cargo de confianza, como su propio nombre indica, nunca puede traicionar la confianza de quien lo nombro; lógicamente escriben al dictado; visten, defienden y argumentan lo que haga falta; y lo hacen porque saben que en ello les va el generoso sueldo que cobran, por eso sus opiniones suelen tener escaso valor y ningún rigor.

No hay que ser muy mal pensado para concluir que la propuesta privatizadora, en vez de pretender defender los intereses del conjunto de la sociedad, está condicionada por los intereses de un influyente y poderoso grupo económico; son intensos los rumores de que el Pacto privatizador entre el PSOE y el PP se extiende también a AQUALIA, empresa que, incluso, habría impuesto muchos de los términos concretos que se van a incluir en el pliego de condiciones que va a regular la concesión.

De confirmarse las negociaciones secretas de políticos con una empresa determinada, para entregarle, a cambio de un canon millonario, la concesión del agua en Avilés en régimen de monopolio, se estaría incluso incurriendo en un delito, al vulnerar las reglas de la libre competencia y la imprescindible neutralidad y rigor en las adjudicaciones de la Administración Pública.

PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA

Uno de los principales "argumentos" que se utilizan para tratar de justificar esta privatización, como todas las demás, es la necesidad de conseguir recursos económicos extrapresupuestarios para realizar inversiones en la ciudad. Esta estrategia es económicamente insostenible a medio plazo. Antes fue el servicio de limpieza y recogida de basuras; después, la ORA; ahora quieren privatizar la gestión del agua a la que, sin duda, seguirán otros servicios. Pero, ¿cómo cuadraremos los presupuestos cuando no quede nada para privatizar o para vender?

La obligación de un gobierno municipal es reclamar una mejor financiación de los ayuntamientos por parte del Estado y de las Comunidades Autónomas, petición más que razonable cuando los ayuntamientos, como administraciones más próximas a los ciudadanos, cada día han de satisfacer mayores demandas de la sociedad.

En ese sentido es una muy buena noticia para Avilés que nuestro Ayuntamiento vaya a recibir, inmediatamente, 15 millones de euros, con cargo al Fondo de Inversión Local del Gobierno de España, destinados a realizar inversiones que generen empleo en nuestra ciudad.

Dadas las actuales circunstancias económicas, el acuerdo recientemente adoptado, por parte del Gobierno Central de, aplicar con flexibilidad la Ley de Estabilidad Presupuestaria y permitir a los Ayuntamientos contraer déficit para hacer frente a su crónica escasez de recursos, es también, una muy buena noticia, para las finanzas del Ayuntamiento de Avilés.

Pero mientras no se consiga un modelo de financiación satisfactorio, que establezca una más adecuada redistribución de los recursos públicos, es evidente que el Ayuntamiento tendrá que establecer prioridades, pero de ninguna manera utilizar el recurso fácil de la privatización de servicios públicos esenciales, como el agua.

¿QUÉ POLÍTICA MUNICIPAL DE AGUAS NECESITAMOS?

Nuestra sociedad es cada día más consciente de que el agua es un bien escaso, en cantidad y calidad, que requiere una nueva forma de gestión dirigida a la conservación del recurso. No se puede seguir contemplando el abastecimiento de aguas como una actividad que se limita a la extracción y distribución de agua potable, desentendiéndose del destino y la manera como se utilizan los caudales que suministra.

La clave de una adecuada política de aguas urbanas está en utilizar diversos instrumentos que permiten potenciar el ahorro y el uso racional del agua, de manera que, con técnicas y prácticas apropiadas, se obtengan los mismos servicios, pero con un consumo menor.

Entre los instrumentos principales destacan la participación, concienciación y educación ciudadana; el incremento de los rendimientos de la red de distribución; las mejoras de eficiencia en los puntos de uso; el ajuste de la calidad de agua a las exigencias de cada uso (por ejemplo, no se necesita la misma calidad para beber o cocinar que para limpiar las calles); la reutilización de las aguas depuradas en sustitución de algunos usos urbanos e industriales que exigen menor calidad; y el desarrollo de nuevas estructuras tarifarias que fomenten el ahorro.

En cuanto a la cuestión de las tarifas, la finalidad ha de ser conciliar la disuasión de usos despilfarradores y la moderación general de los consumos, con la garantía de un nivel básico de dotación doméstica a precios asequibles para todos los sectores sociales.

Una política de aguas como la que proponemos permite reducir las inversiones públicas en infraestructuras hidráulicas, consiguiendo un precio del agua altamente competitivo que permite abaratar el suministro básico al conjunto de los usuarios, mejorar el servicio y reducir la presión sobre los recursos naturales de agua.

Pero si la gestión del agua se privatiza, cualquier política tendente a la disminución del consumo entra en contradicción con los intereses de la empresa concesionaria, ya que sus beneficios dependen de la facturación de la mayor cantidad posible de agua.

La gestión privada del agua imposibilita la creación de cauces de participación y control ciudadano en su gestión y crea dificultades para que los ciudadanos puedan ver atendidas, con éxito, sus reclamaciones individuales.

Además, la privatización del agua en Avilés impediría que se pudiera llevar adelante, en el futuro, una gestión pública Comarcal que, con un mayor grado de especialización técnica y humana, posibilitaría abaratar costes y mejorar la eficiencia, sin desentenderse del control directo de la gestión.

PAREMOS LA PRIVATIZACIÓN

Los componentes de la Plataforma en defensa de la gestión pública del agua nos oponemos frontalmente a la privatización que nos proponen el PSOE y el PP. Pensamos que el agua que llega a nuestros hogares nunca debe ser gestionada por una empresa con ánimo de lucro. Resumiendo, para nosotros la privatización es el problema, no la solución.

Existen muchos servicios públicos de agua bien gestionados en España: el Canal Isabel II (Madrid), la Empresa Municipal de Aguas (Gijón), el Consorcio del Gran Bilbao, EMASESA (Sevilla), EMACSA(Córdoba), EMAYA (Palma de Mallorca), etc, que se encuentran entre los modelos más eficaces y eficientes de gestión y que cuentan, además, con el apoyo de la ciudadanía ya que han demostrado que dan un buen servicio, es compatible con tarifas razonables y con unas buenas condiciones laborales de los trabajadores de la empresa.

De salir adelante la propuesta privatizadora, se pondría en manos privadas una parte fundamental y estratégica de nuestro patrimonio público, perdiendo además el Ayuntamiento el control de un servicio básico para la ciudadanía.

La privatización, al igual que ha ocurrido en otras ciudades, provocará un aumento considerable en la cuantía del recibo del agua que pagamos los usuarios, al igual que ya ocurrió, con otros consumos también imprescindibles como la luz o el gas, que han visto multiplicado su precio; la gestión privada empeora, además, las condiciones laborales de los trabajadores del servicio, y todo ello, únicamente, en beneficio de la empresa privada que gestione el suministro.

No tiene sentido recurrir a las privatizaciones en Avilés cuando en el mundo entero, políticos de todas las ideologías, recurren a las nacionalizaciones y a la intervención directa en el mercado. La actual crisis está precisamente provocada por la codicia del mercado y el fracaso de la ideología neoliberal, que pretendía transferir a empresas privadas todos los servicios públicos, desde el agua a la electricidad pasando por la enseñanza, la sanidad, la Seguridad Social, las autopistas…

El único comportamiento democrático, cuando se pretende tomar una decisión de este calado, es someterlo a la consideración de la ciudadanía. Ya que no se hizo durante la campaña electoral, el proceso de toma de decisión debe desarrollarse, ahora, de forma transparente, propiciando un debate sereno sobre los pros y los contras de los distintos sistemas de gestión posibles, para que, finalmente, seamos los avilesinos y avilesinas quienes, vía Referéndum, tomemos la decisión que consideramos más conveniente para la gestión futura del agua en Avilés.

La Plataforma, a través de este Manifiesto en defensa de la Gestión pública del agua en Avilés, defendemos un modelo de gestión del agua que, desde lo público, garantice la calidad del servicio mediante el ahorro en los consumos, la transparencia en la gestión y el control y la participación real de la ciudadanía. Nuestra única prioridad es el interés colectivo de los avilesinos, por encima del interés privado de las empresas o de los afanes recaudatorios de los partidos políticos que proponen la privatización.

Hacemos un llamamiento a todos los usuarios de la red de aguas y a todas las asociaciones y colectivos avilesinos a apoyar este Manifiesto.

Como decía José Saramago: “Alguien no está cumpliendo con su deber. No lo están haciendo los que gobiernan, porque no saben, porque no pueden, o por que no quieren. Tomemos entonces, nosotros los ciudadanos la palabra”

Avilés Diciembre de 2008

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Concentración de la Plataforma

La plataforma por la gestión pública ve «un pacto secreto privatizador»

Medio centenar de representantes de distintos colectivos se concentran ante el Ayuntamiento y piden un referéndum



Medio centenar de representantes de la plataforma que defiende la gestión pública del servicio del agua se concentraron ayer delante del Ayuntamiento, a la misma hora que se constituía la comisión municipal para decidir el futuro del suministro. Parapetados tras una pancarta de azul rotundo en la que se leía «El agua no es un negocio» y «Aqualia no, gracias», y con el megáfono mirando hacia arriba, con la intención de llamar la atención de los concejales reunidos en el edificio consistorial, los manifestantes procedieron a la lectura de sus intenciones. Alejandro Cueli, en calidad de portavoz, denunció «un pacto secreto privatizador entre PP, PSOE y Aqualia», por el que esta empresa se haría con el control del agua en Avilés.

La plataforma no dudó en señalar de forma directa a Aqualia como la futura concesionaria del servicio. «La privatización es el problema, no la solución. Si finalmente el agua pasa a ser controlada por una empresa con ánimo de lucro, Aqualia, los avilesinos vamos a tener que pagar, a través de subidas abusivas en el recibo del agua, no sólo sus beneficios de explotación, sino también la amortización, más los intereses, del canon millonario que esta abonará al Ayuntamiento a cambio de obtener la adjudicación», leyó Cueli. Evitarlo es precisamente el objetivo de la Plataforma en Defensa de la Gestión Pública del Agua, que se propone realizar una campaña de debate, concienciación y movilización social, y pide un referéndum para elegir el modelo de gestión. La concentración se cerró con un aplauso y un «¡No a la privatización!».

El movimiento asociativo y los sindicatos también estuvieron ayer citados en el Ayuntamiento, en su caso para recibir las mismas explicaciones sobre el servicio del agua que el PSOE expuso al resto de grupos municipales. El concejal de Participación Ciudadana, Teófilo Rodríguez, aseguró que el gobierno quiere manejarse con claridad absoluta: «Les enseñamos el mismo material que a los concejales, queremos que conozcan todos los datos», afirmó. La lluvia de cifras, sin embargo, no contentó a todos, ya que hubo algunos representantes de colectivos que quisieron, sin éxito, debatir sobre la futura forma de gestión y salieron con la sensación de que ya está todo decidido.

Por su parte, Ángel Luis Fernández, presidente del comité de empresa del Ayuntamiento, aseguró: «No han querido abrir el melón, lo único que han hecho es presentarnos 985.000 euros de pérdidas y decir que hay que cambiar la gestión». El presidente se reunirá hoy con el comité de empresa para contrastar opiniones.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Borrador: Manifiesto en defensa de la gestión pública del AGUA

Avilés, Diciembre de 2008

INTRODUCCIÓN
Ante el Pacto alcanzado entre los grupos municipales del PSOE y del PP del Ayuntamiento de Avilés, para iniciar el proceso de privatización del servicio de abastecimiento de agua potable en nuestra ciudad, un amplio grupo de personas y colectivos avilesinas, contrarios a la privatización de este servicio público esencial, nos hemos agrupado en una Plataforma en Defensa de la Gestión Pública del Agua.
En la actualidad, es el Ayuntamiento de Avilés quien, a través de su servicio municipal de Aguas, se encarga directamente del abastecimiento, tratamiento, distribución y depuración del agua en nuestra ciudad. Consideramos que en las actuales circunstancias, la privatización que nos proponen es manifiestamente innecesaria ya que el servicio de aguas es rentable para el Ayuntamiento, se presta de forma eficaz y, además, el agua llega a nuestros hogares con un precio razonable.
Esta Plataforma Ciudadana nace con el compromiso de informar a los avilesinos y avilesinas sobre las negativas consecuencias que tendría para ellos la privatización de este servicio básico: cuando los servicios públicos se entregan al lucro privado, las necesidades de los ciudadanos no interesan, sólo la cuenta de resultados.
Nos proponemos llevar adelante una amplia campaña de debate, concienciación y movilización social con un único objetivo: paralizar el proceso privatizador y amargarles la fiesta, garantizando la continuidad de un servicio de abastecimiento de aguas público y de calidad.
Son muchos e importantes los argumentos que desaconsejan vender el servicio de aguas. Sólo desde la implicación del conjunto de nuestra sociedad podremos impedir que el Ayuntamiento de Avilés lleve a cabo una privatización, de claro fin recaudatorio, contraria a los intereses del conjunto de la ciudadanía y que hipotecará por décadas el control social de un recurso tan vital como el agua.

EL AGUA, ESENCIA DE LA VIDA, EN EL PUNTO DE MIRA DE LA ESPECULACIÓN

El agua, el gran tesoro de la Tierra y de la humanidad, esencial para la vida, es, por tanto, el recurso natural más imprescindible de todos. El agua constituye un bien de consumo básico universal, indispensable para la ingesta humana y un elemento irrenunciable del confort doméstico y de la calidad de vida urbana. Pero, además, el agua es una necesidad insustituible para una parte importante de las actividades productivas y para el sostenimiento de la biodiversidad, la belleza del paisaje, la calidad ambiental, la oferta lúdica y el bienestar general.
La ONU defiende que el acceso al agua potable y al saneamiento es un DERECHO HUMANO; la Carta del Agua firmada este año en Zaragoza con motivo de la reciente Exposición Universal, plantea, entre otras cuestiones, para garantizar este derecho:
· Que son los poderes públicos los que deben garantizar este derecho al agua.
· Que debe ser sometido a control público, la gestión de los servicios de agua y saneamiento.
· Que los ciudadanos deben participar como corresponsables en la gestión integrada del agua y su sostenibilidad.
Es necesario conseguir un consumo responsable del agua por parte de la sociedad, las Administraciones, las empresas, la ciudadanía, y velar, también, por un consumo realmente sostenible de este recurso.
El hecho de ser un recurso limitado, cada vez más escaso, y, por tanto, más codiciado, está generando a su alrededor negocios de un alcance inimaginable, con unos beneficios crecientes y con expectativas de generar más rentabilidad a corto plazo.
Si bien el control del agua ha generado de siempre intereses de poder, actualmente, en plena crisis, se constata una especial prisa por hacerse con el control privado de este recurso, que se encuentra, cada día más, en el punto de mira de los intereses especulativos.

EL AGUA NO PUEDE SER UNA MERCANCÍA

La privatización de la gestión del agua supone dejar fuera del control público un bien esencial para la vida, y tratarlo como si fuera una mercancía más, convirtiendo en un negocio lo que es, y debe seguir siendo, un servicio público; el único interés que debe de priorizarse es el de los avilesinos y avilesinas y éste, entra en clara contradicción con los beneficios que pretende conseguir la futura empresa adjudicataria.
El agua, por su importancia, no puede estar expuesta a ciertas presiones, reglas y leyes del mercado como ocurre con los otros recursos naturales. No es éticamente aceptable una política y una economía que permiten a individuos privados sacar beneficios a partir de un bien patrimonial común, social, vital, no substituible. Las ganancias económicas de la gestión del agua deberían revertir, como ocurre por ejemplo en Gijón, en beneficio colectivo, social, común, del conjunto de la población y de las generaciones futuras.
Los avilesinos y avilesinas hemos de garantizar un uso racional del agua frente a las apetencias productivas y especulativas que despierta en políticos y empresarios. En el caso del agua, los intereses económicos de la empresa privada no coinciden con los del bienestar del conjunto de la sociedad. Nunca se ha de olvidar que, tanto en este sector como en cualquier otro, el único objetivo que guía las actuaciones de las empresas privadas es ganar dinero; por el contrario, cuando se trata de empresas públicas, la rentabilidad económica siempre debe ser compatible con los objetivos sociales y ambientales.
Sólo una gestión pública y de calidad del servicio de abastecimiento de agua puede ofrecer todas las garantías para que un bien tan importante como éste se gestione con criterios de interés público y en beneficio exclusivo de los usuarios. Así lo han terminado por reconocer ciudades como París, Zaragoza, Postdam, Atlanta o Buenos Aires, ciudades todas ellas que, habiendo optado por gestionar el agua a través de empresas privadas, han terminado por volver a la gestión pública.

¿QUIÉN PAGARÁ LA PRIVATIZACIÓN?

Mientras que un Ayuntamiento no puede hacer negocio del agua, ya que sólo ha de cobrar los costes de mantenimiento y mejora del servicio, está claro que una empresa privada, si entra en este negocio, no es por altruismo, sino para obtener la mayor rentabilidad económica posible. Dicho de otra manera, se va a producir una subida abusiva del recibo del agua al tener los avilesinos que hacer frente, de su bolsillo, no sólo a los beneficios de explotación de la empresa privada, sino también a la amortización del canon millonario que ésta va a pagar al Ayuntamiento en concepto de peaje para obtener la adjudicación, más los intereses de mercado del mismo.
En España, la gestión privada del agua es, en la práctica, un monopolio ya que ésta se reparte entre dos grupos multiservicios de carácter multinacional: Aguas de Barcelona (la Caixa) y Fomento de Construcciones y Contratas (AQUALIA), que unas veces se alían mediante participaciones cruzadas, y otras compiten con una gran voracidad expansionista. Ambas empresas se han convertido en auténticos grupos de presión que actúan sobre los partidos e instituciones para hacerse con el mercado del agua. El negocio es redondo ya que el factor riesgo no existe, al no tener competencia y facturar un bien público en el que no hay posibilidad de crisis: cuando la demanda está garantizada, las ganancias están aseguradas.
Además, se trata de un negocio subvencionado: la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas garantiza que la concesión tiene que tener equilibrio financiero - económico. Por tanto, si por cualquier circunstancia cambian las condiciones contractuales y la empresa pierde dinero, el Ayuntamiento se verá obligado a aprobar una subida de tarifas que compense las citadas pérdidas. Es decir, los precios del agua, como ya ocurre con la electricidad, se fijarán en función del interés de las empresas.
Con la privatización de un bien público como el agua, tan básico y esencial, se está atacando la cohesión social y el bienestar colectivo. La subida del precio del agua no va a tener ningún carácter progresivo, ni progresista; será mayor para aquellos domicilios en que vivan más personas y quienes más se resentirán de las subidas van a ser aquellos avilesinos que menos tienen y que, con la actual crisis, mayores dificultades están teniendo para llegar a fin de mes.

EL PORQUÉ DE LA SITUACIÓN ACTUAL

Actualmente, el Servicio de Aguas Potables del Ayuntamiento de Avilés cuenta con un equipo de trabajadores que con su profesionalidad, han conseguido garantizar que el suministro a los ciudadanos, en el día a día, haya sido correcto, y presenta, además, unas cuentas saneadas; por eso suscita el interés de los empresarios privados.
El servicio de agua no es una carga para las arcas municipales; con los números actuales de facturación, tiene superávit, un dato especialmente significativo si tenemos en cuenta que ochocientos contadores no están dados de alta en el padrón y que no se factura tampoco el millón de metros cúbicos de agua consumido por los diferentes edificios e instalaciones municipales, así como el agua utilizada por el concesionario del servicio de recogida de basuras.
Los argumentos catastrofistas sobre la situación actual de nuestra red de aguas son exagerados y tendenciosos, sólo buscan justificar lo injustificable, la necesidad de la privatización; saben de sobra que la situación no es mala y que buena parte de nuestra red está completamente renovada. Las deficiencias que pudieran existir en la red de aguas, lo único que pondrían en evidencia es la incompetencia en la gestión de unos concejales que llevan años sin trabajar para mejorar la eficiencia del servicio.
Las necesidades de inversión en la red de aguas podrían ser afrontadas sin generar ninguna carga a las arcas municipales y de forma más ventajosa para los usuarios, copiando el exitoso modelo de gestión pública existente en muchas ciudades, creando una empresa municipal del agua 100% pública.

UNA DECISIÓN ANTIDEMOCRÁTICA Y OSCURA

Durante la campaña para las últimas elecciones municipales, el PSOE avilesino no fue honesto, ya que la propuesta de privatizar el agua no fue incluida en su programa de gobierno ni tampoco fue mencionada durante toda la campaña electoral. Quedó evidenciado su escaso talante democrático, y que ocultaron sus intenciones con mala fe, cuando nada más pasar las votaciones, forzaron a que en el Pacto de Gobierno con IU se incluyese, como discrepancia pactada, la privatización del agua.
Ahora siguen igual; a sabiendas de la impopularidad de la privatización, a falta de argumentos convincentes que exponer a los avilesinos, pretenden aprobar su propuesta con oscurantismo, prisas y engaños; tratan de evitar a toda costa el debate político y social que una decisión de tanta trascendencia requiere.
La ocultación del PSOE local de sus propósitos, tanto a los votantes socialistas como al resto de la sociedad, es un fraude a las prácticas en que se basa nuestro sistema democrático. El no haber informado a los avilesinos de sus propósitos privatizadores en tiempo y forma, les inhabilita, salvo mediar una consulta popular, para comprometer la gestión del agua durante décadas, decidiendo así en nombre de futuros gobiernos municipales e, incluso, de generaciones futuras.
La actitud socialista de actuar a espaldas de los ciudadanos es, además, un claro ejemplo de hipocresía política ya que en Avilés defienden unas propuestas privatizadoras que ellos mismos combatieron en Castrillón, y que su propia ejecutiva rechaza expresamente a nivel estatal.
La falta de transparencia y los engaños con que se está llevando todo el proceso privatizador son intolerables por burdos, y representan un auténtico insulto a la inteligencia de los avilesinos. Tras la constitución de la Plataforma del agua, la Alcaldesa mentía, una vez más, a sabiendas, criticando por “demagógicos” a los colectivos que la impulsábamos, pues, según ella,“no existía ningún proyecto ni planteado ni siquiera estudiado”; a los pocos días, los medios de comunicación recogían la propuesta socialista para la creación de una empresa mixta denominada “Aguas de Avilés S.L” en la cual, el 74% de las acciones estarían en manos de capital privado.
Han hecho público un informe para justificar y regular la privatización, tan extenso y pormenorizado, como tendencioso y falaz, ya que ni siquiera fue elaborado por los técnicos municipales competentes, sino por los cargos de confianza que ellos mismos nombraron a dedo. Un cargo de confianza, como su propio nombre indica, nunca puede traicionar la confianza de quien lo nombro; lógicamente escriben al dictado; visten, defienden y argumentan lo que haga falta; saben que en ello les va el generoso sueldo que cobran, por eso sus opiniones suelen tener escaso valor y ningún rigor.
No hay que ser muy mal pensado para concluir que la propuesta privatizadora, en vez de pretender defender los intereses del conjunto de la sociedad, está condicionada por los intereses de un influyente y poderoso grupo económico; son intensos los rumores de que el Pacto privatizador entre el PSOE y el PP se extiende también a AQUALIA, empresa que, incluso, habría impuesto muchos de los términos concretos que se van a incluir en el pliego de condiciones que va a regular la concesión.
De confirmarse las negociaciones secretas con una empresa para entregarle, a cambio de un canon millonario, la concesión del agua en Avilés en régimen de monopolio, se estaría incluso incurriendo en un delito, al vulnerar las reglas de la libre competencia y la imprescindible neutralidad y rigor en las adjudicaciones de la Administración Pública.

PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA

Uno de los principales "argumentos" que se utilizan para tratar de justificar esta privatización, como todas las demás, es la necesidad de conseguir recursos económicos extrapresupuestarios para realizar inversiones en la ciudad. Esta estrategia es económicamente insostenible a medio plazo. Antes fue el servicio de limpieza y recogida de basuras; después, la ORA; ahora quieren privatizar la gestión del agua a la que, sin duda, seguirán otros servicios. Pero, ¿cómo cuadraremos los presupuestos cuando no quede nada para privatizar o para vender?
La obligación de un gobierno municipal es reclamar una mejor financiación de los ayuntamientos por parte del Estado y de las Comunidades Autónomas, petición más que razonable cuando los ayuntamientos, como administraciones más próximas a los ciudadanos, cada día han de satisfacer mayores demandas de la sociedad. Pero mientras no se consiga un modelo de financiación satisfactorio, es evidente que hay que establecer prioridades, pero de ninguna manera utilizar el recurso fácil de la privatización de servicios esenciales.

¿QUÉ POLÍTICA MUNICIPAL DE AGUAS NECESITAMOS?

Nuestra sociedad es cada día más consciente de que el agua es un bien escaso, en cantidad y calidad, que requiere una nueva forma de gestión dirigida a la conservación del recurso. No se puede seguir contemplando el abastecimiento de aguas como una actividad que se limita a la extracción y distribución de agua potable, desentendiéndose del destino y la manera como se utilizan los caudales que suministra.
La clave de una adecuada política de aguas urbanas está en utilizar diversos instrumentos que permiten potenciar el ahorro y el uso racional del agua, de manera que, con técnicas y prácticas apropiadas, se obtengan los mismos servicios, pero con un consumo menor.
Entre los instrumentos principales destacan la participación, concienciación y educación ciudadana; el incremento de los rendimientos de la red de distribución; las mejoras de eficiencia en los puntos de uso; el ajuste de la calidad de agua a las exigencias de cada uso (por ejemplo, no se necesita la misma calidad para beber o cocinar que para limpiar las calles); la reutilización de las aguas depuradas en sustitución de algunos usos urbanos e industriales que exigen menor calidad; y el desarrollo de nuevas estructuras tarifarias que fomenten el ahorro.
En cuanto a la cuestión de las tarifas, la finalidad ha de ser conciliar la disuasión de usos despilfarradores y la moderación general de los consumos, con la garantía de un nivel básico de dotación doméstica a precios asequibles para todos los sectores sociales.
Una política de aguas como la que proponemos permite reducir las inversiones públicas en infraestructuras hidráulicas, consiguiendo un precio del agua altamente competitivo que permite abaratar el suministro básico al conjunto de los usuarios, mejorar el servicio y reducir la presión sobre los recursos naturales de agua.
Pero si la gestión del agua se privatiza, cualquier política tendente a la disminución del consumo entra en contradicción con los intereses de la empresa concesionaria, ya que sus beneficios dependen de la facturación de la mayor cantidad posible de agua.
La gestión privada del agua imposibilita la creación de cauces de participación y control ciudadano en su gestión y crea dificultades para que los ciudadanos puedan ver atendidas, con éxito, sus reclamaciones individuales.
Además, la privatización del agua en Avilés impediría que se pudiera llevar adelante, en el futuro, una gestión pública Comarcal que, con un mayor grado de especialización técnica y humana, posibilitaría abaratar costes y mejorar la eficiencia, sin desentenderse del control directo de la gestión.

PAREMOS LA PRIVATIZACIÓN

Los componentes de la Plataforma en defensa de la gestión pública del agua nos oponemos frontalmente a la privatización que nos proponen el PSOE y el PP. Pensamos que el agua que llega a nuestros hogares nunca debe ser gestionada por una empresa con ánimo de lucro. Resumiendo, para nosotros la privatización es el problema, no la solución.
Existen muchos servicios públicos de agua bien gestionados en España: el Canal Isabel II (Madrid), la Empresa Municipal de Aguas (Gijón), el Consorcio del Gran Bilbao, EMASESA (Sevilla), EMACSA(Córdoba), EMAYA (Palma de Mallorca), etc, que se encuentran entre los modelos más eficaces y eficientes de gestión y que cuentan, además, con el apoyo de la ciudadanía ya que han demostrado que dan un buen servicio, es compatible con tarifas razonables y con unas buenas condiciones laborales de los trabajadores de la empresa.
De salir adelante la propuesta privatizadora, se pondría en manos privadas una parte fundamental y estratégica de nuestro patrimonio público, perdiendo además el Ayuntamiento el control de un servicio básico para la ciudadanía.

La privatización, al igual que ha ocurrido en otras ciudades, provocará un aumento considerable en la cuantía del recibo del agua que pagamos los usuarios, al igual que ya ha ocurrido con otros consumos también imprescindibles como la luz o el gas, que han visto multiplicado su precio; la gestión privada empeora, además, las condiciones laborales de los trabajadores del servicio, y todo ello, únicamente, en beneficio de la empresa privada que gestione el suministro.

No tiene sentido recurrir a las privatizaciones en Avilés cuando en el mundo entero, políticos de todas las ideologías, recurren a las nacionalizaciones y a la intervención directa en el mercado. La actual crisis está precisamente provocada por la codicia del mercado y el fracaso de la ideología neoliberal, que pretendía transferir a empresas privadas todos los servicios públicos, desde el agua a la electricidad pasando por la enseñanza, la sanidad, la Seguridad Social, las autopistas…

El único comportamiento democrático, cuando se pretende tomar una decisión de este calado, es someterlo a la consideración de la ciudadanía. Ya que no se hizo durante la campaña electoral, el proceso de toma de decisión debe desarrollarse, ahora, de forma transparente, propiciando un debate sereno sobre los pros y los contras de los distintos sistemas de gestión posibles, para que, finalmente, seamos los avilesinos y avilesinas quienes, vía Referéndum, tomemos la decisión que consideramos más conveniente para la gestión futura del agua en Avilés.

La Plataforma, a través de este Manifiesto en defensa de la Gestión pública del agua en Avilés, defendemos un modelo de gestión del agua que, desde lo público, garantice la calidad del servicio mediante el ahorro en los consumos, la transparencia en la gestión y el control y la participación real de la ciudadanía. Nuestra única prioridad es el interés colectivo de los avilesinos, por encima del interés privado de las empresas o de los afanes recaudatorios de los partidos políticos que proponen la privatización.

Hacemos un llamamiento a todos los usuarios de la red de aguas y a todas las asociaciones y colectivos avilesinos a apoyar este Manifiesto.

Como decía José Saramago: “Alguien no está cumpliendo con su deber. No lo están haciendo los que gobiernan, porque no saben, porque no pueden, o por que no quieren. Tomemos entonces, nosotros los ciudadanos la palabra”


Avilés Diciembre de 2008